Te encontré, un día… Tan tranquilo como tú, donde la brisa me acariciaba la cara, donde mi cabello se desordenaba. Te vi y eras tan perfecto, tan a tu manera. Simplemente el dueño de mis suspiros.
Él se adueño de mis pensamientos. Él dueño de todos mis sentimientos. Él, único que puede sacarme una sonrisa con solo hablarme.
Mírate, tan perfecto, tan único, tan iguales. Pensarte es mi costumbre, tus iniciales en mis cuadernos, tus fotos en mi memoria todo el día. Eres el único que me roba el aliento.
Él, que acelera los latidos de mi corazón. Él, que me pone roja como si nada. Él que me llena.
Él, simple “perfección imperfecta.”
Tú, chico de hermosos ojos cafés, ven a mí y bésame. Ven y déjame sin aliento. Hazme suspirar con tus palabras. Ven y dime “te amo” al oído, acaríciame… Que yo te morderé suavemente, ven y termina de llevarte mis pensamientos.
Eres lo único que me llena.
Lo único en lo cual puedo pensar.
Mi mundo.
Eres como ver un atardecer.
Como mirar tus ojos y hipnotizarme.
Eres eso suave que me roza la cara.
Sonrisa que sin tocarme me besa.
Eres eso delicado que extraño cada mañana.
Eres todo eso que me encanta en un cofrecito de sorpresas.
Eres esa sensación que se adueña de mí con tan solo hablarte. -
-Jamilys Azócar.